El lenguaje incierto —intencionado o no— del proyecto de ley de infraestructuras supone una amenaza existencial para la industria de la minería de Bitcoin en Estados Unidos

El 10 de agosto, el Senado de los Estados Unidos votó para aprobar un proyecto de ley de un billón de dólares para revitalizar la infraestructura del país. Desde el punto de vista de la comunidad de criptomonedas, y de los mineros en particular, la incursión del Senado en la legislación sobre criptomonedas ha sido un desastre. A menos que se aclare el lenguaje que define a los brokers o corredores en el proyecto de ley, este frustrará por sí solo el crecimiento de una industria nacional justo cuando está despegando.

Tal y como está redactado, el proyecto de ley permite múltiples interpretaciones del término «broker». En la lengua inglesa, no hay ninguna controversia real —o ambigüedad— sobre lo que hace un broker o corredor. Según el diccionario online Merriam-Webster, un broker es «alguien que actúa como intermediario: como […] un agente que negocia contratos de compra y venta (como de bienes inmuebles, productos básicos o valores)». En las finanzas tradicionales, los brokers compran y venden activos financieros, como acciones y bonos, para sus clientes. Compárese esto con los mineros de Bitcoin (BTC), la criptomoneda dominante. A diferencia de los brokers, los mineros de Bitcoin resuelven rompecabezas criptográficos para validar nuevos bloques, una actividad esencial para el funcionamiento de la red Bitcoin. Los mineros reciben Bitcoin como compensación por prestar este servicio de computación. Por lo tanto, definitivamente no son brokers.

Lamentablemente, el proyecto de ley aprobado por el Senado contiene un lenguaje demasiado amplio y ambiguo en su definición de «broker»:

«Cualquier persona que (a cambio de una remuneración) se encargue de prestar regularmente cualquier servicio que efectúe transferencias de activos digitales en nombre de otra persona».

Una amenaza para la industria de la minería de BTC

Al definir a un corredor de esta manera, el proyecto de ley exige a las empresas mineras que proporcionen la misma información a los reguladores que se exige a un corredor de bolsa, como la ganancia o pérdida neta imponible, la identidad del comprador/vendedor, el importe de la transacción y la ubicación de la misma. Simplemente, los mineros no tienen forma de recopilar esta información porque solo validan los bloques, no la información que contienen. Por lo tanto, si los mineros se consideran brokers según este lenguaje, no podrían cumplir la ley. Esta incertidumbre, intencionada o no, supone una amenaza existencial para la industria de la minería de Bitcoin en Estados Unidos.

La minería de criptomonedas es vital para la funcionalidad de las redes de criptomonedas proof-of-work, siendo Bitcoin la más notable de ellas. Sin la minería, muchos de los aspectos revolucionarios de la tecnología blockchain no serían posibles. Por ejemplo, aspectos como la descentralización, la responsabilidad, la verificación y la seguridad son posibles gracias a la minería. Sin la minería, no existe la red Bitcoin.

Actualmente, la industria de la minería de criptomonedas de Estados Unidos está en expansión. Características como un gobierno estable, energía económica, exceso de tierra y una economía fuerte han hecho del país un lugar atractivo para los mineros de criptomonedas. La adopción de Bitcoin está aumentando, tanto entre los individuos como entre las empresas, a medida que la adopción se afianza, la industria estadounidense está aumentando el empleo de profesionales financieros, desarrolladores de software, ingenieros, comercializadores y gerentes de instalaciones.

Muchos estadounidenses tienen saldos de Bitcoin y muchos individuos a nivel mundial utilizan Bitcoin para transferir ganancias y riqueza a familias en diferentes países. Los ciudadanos de los países con divisas mal gestionadas confían en la red Bitcoin para mantener su poder adquisitivo ante la rápida depreciación de las monedas. En resumen, Estados Unidos es un actor importante en un mercado de rápido crecimiento que proporciona valor a millones de personas. Y este papel se está ampliando a medida que China, que no confía en el ethos descentralizado y basado en el mercado de Bitcoin, ha cerrado la minería dentro de sus fronteras.

El proyecto de ley del Senado convierte la victoria en un fracaso. Justo cuando la minería de criptomonedas en Estados Unidos está lista para expandirse exponencialmente, la incertidumbre causada por el lenguaje ambiguo del proyecto de ley está obstaculizando la inversión. En nuestra empresa, hemos experimentado esto de primera mano. El empleo, los salarios y el consiguiente gasto de los consumidores han quedado en suspenso a causa del proyecto de ley, una triste ironía dado que el propósito del proyecto de ley es apoyar el crecimiento económico y la creación de empleo.

A menos que se cambie el lenguaje del proyecto de ley para aclarar que los mineros no son brokers, Estados Unidos se perderá varios beneficios que ofrece la minería de criptos, como la estabilidad de la red, la capitalización de la energía no utilizada y la reutilización de la energía desperdiciada. La minería de criptomonedas mejora la estabilidad de la red al ayudar a las empresas de servicios públicos a equilibrar la oferta y la demanda. Los mineros maximizan los beneficios cuando la energía es barata y abundante, proporcionando a las empresas de servicios públicos ingresos cuando los precios son bajos. Cuando la demanda de energía aumenta y los precios suben, los mineros de criptomonedas dejan de minar, lo que libera el suministro de energía a la red y hace bajar los precios para otros usuarios.

Minería de criptomonedas y consumo de energía

La narrativa de que la criptominería desperdicia energía es totalmente errónea. La criptominería no desperdicia energía, sino que hace uso de la energía que de otro modo se desperdiciaría. Los productores de energía no ajustan su producción para que coincida perfectamente con la oferta y la demanda. A menudo se produce energía que no se utiliza porque la oferta y la demanda no coinciden, y/o se pierde debido a la transmisión a través de largas distancias.

Los mineros más rentables están situados cerca de la red eléctrica. Cada Bitcoin que estos mineros «producen» no crea una demanda incremental de energía adicional, sino que utiliza la energía que se produciría de todos modos. Entonces, además de proporcionar inversión y puestos de trabajo a las economías locales, los mineros de criptomonedas promueven una red más robusta, reducen el desperdicio de energía y generan ingresos que las empresas de servicios públicos pueden utilizar para la transición de las operaciones de los combustibles fósiles a las fuentes de energía renovables.

Todavía hay esperanza

Teniendo en cuenta estos y otros beneficios, la arremetida del Senado contra la minería de criptomonedas es a la vez desconcertante y desalentadora. Pero todavía hay una posibilidad de que la Cámara de Representantes de EE.UU. rectifique el desafortunado lenguaje. Aunque las enmiendas propuestas al proyecto de ley de infraestructuras del Senado no se aprobaron, el hecho de que se ofrecieran demuestra que hay cierto apoyo a la minería de criptos en el Senado. Es posible que la Cámara de Representantes apruebe un proyecto de ley de infraestructuras diferente. Si esto sucede, es posible que los negociadores de la Cámara y el Senado puedan producir un proyecto de ley final que aclare que los mineros de criptos no son brokers. Este sería el mejor resultado para la industria y la economía.

La minería de criptomonedas va a llevarse a cabo en algún lugar porque la demanda de Bitcoin y otras criptomonedas está aumentando. Sería mejor para la economía estadounidense y el medio ambiente si la industria de la minería de criptos continúa expandiéndose a nivel nacional. El primer paso para convertir a EE.UU. en líder de la minería de criptomonedas es aclarar que los mineros no son brokers. No hacerlo tendrá ramificaciones duraderas, impidiendo que Estados Unidos se convierta en un actor principal en esta industria de rápido crecimiento.

 Este artículo no contiene consejos o recomendaciones de inversión. Todas las inversiones y trading implican un riesgo, y los lectores deben realizar su propia investigación a la hora de tomar una decisión.

 Los puntos de vista, pensamientos y opiniones expresados aquí son únicamente del autor y no reflejan ni representan necesariamente los puntos de vista y opiniones de Cointelegraph.

William Szamosszegi es el director general y fundador de Sazmining Inc, una empresa de consultoría y desarrollo de minería de criptomonedas, y anfitrión de Everything Crypto Mining: The Sazmining Podcast. Es optimista sobre el futuro de Bitcoin como el activo de reserva digital dominante a nivel mundial y cree que Bitcoin es la solución para el dinero contante y sonante. William creció en Maryland y estudió psicología y gestión en la Universidad de Bucknell. William pasa su tiempo libre haciendo ejercicio, viendo a sus amigos y leyendo.

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