El exorcismo real que inspiró la película «El Exorcista»

El Exorcista es una de las películas de terror más famosas de la historia. Pero pocos saben la historia detrás de la novela de William Peter Blatty se basó en un caso real.

La historia detrás de El Exorcista

En 1949, un joven de 14 años sufrió una posesión demoníaca que se vivió tanto en Maryland como en Missouri.

El joven fue llamado Roland Doe por la iglesia Católica para proteger su identidad. Era el hijo único de una familia de origen alemán y de creencias lutero-cristianas.

Los extraños sucesos empezaron en la casa de Roland, cuando un cuadro de Jesús en el cuarto de su abuela empezó a moverse como si alguien lo golpeara.

Cuando el cuadro se acomodó, el ruido de unos arañazos tras la pared alertó a la familia. Los arañazos siguieron durante 11 días y se detuvieron el día que murió Harriet, la tía espiritista de Roland. Casualmente, ella le había enseñado a manejar el tablero de Ouija.

Después de su muerte, el adolescente intentó contactarla a través de este instrumento, comenzando así los problemas.

El joven se volvió amargado y solitario. Por las noches tenía pesadillas en las que parecía hablar con alguien. Los arañazos volvieron y ahora se le sumaba los muebles y objetos  que se movían solos.

Un reverendo local, fue testigo de los fenómenos. Observó como la cama del muchacho se sacudía y como aparecían arañazos en su pecho. Las marcas parecían tener forma de letra.

El religioso rápidamente supuso que algún ente maligno había poseído a Roland, por lo que contactó al sacerdote Albert Hughes.

El sacerdote visitó al chico con una botella de agua bendita y unos cirios para iluminar la habitación. Pero al entrar, la botella explotó y las velas lanzaron grandes llamaradas.

Cuando se acercó a Roland, éste le habló en latín con un tono de voz áspero y grueso. Le dijo:

«Oh, sacerdote de Cristo, sabes que soy un demonio. ¿Por qué me molestas?».

El comienzo de la odisea

El exorcismo real que inspiró la película «El Exorcista»

Inmediatamente, Hugues pidió autorización al Arzobispado de Washington para realizar un exorcismo en una habitación custodiada del Georgetown Hospital. Una institución dirigida por jesuitas y atendida por monjas.

El joven fue atado con correas a la cama y aparentemente estaba en calma. Pero cuando entró Hughes usando un vestido con birrete negro, una estola púrpura en el cuello y con un aspersor de agua bendita, Roland despertó violentamente y con la misma voz, ordenó que se quitase la cruz que llevaba oculta.

Asimismo, habría empezado a decir juramentos en lengua semítica y aramea. En su pecho aparecían arañazos en forma de palabras.

El padre se arrodilló y comenzó a recitar oraciones para preparar el exorcismo. Sin embargo, Roland alcanzó una de sus manos, arrancando piezas metálicas del somier, con la que hirió al sacerdote desde el hombro hasta la muñeca.

Esta herida necesitó más de 100 puntos de sutura y el exorcismo debió suspenderse.

La familia decidió trasladar al chico a casa de unos parientes en Missouri. Ahí fue visitado por Raymond Bishop, sacerdote y profesor de Teología, y por William S. Bowdern, un sacerdote catalogado como santo por las personas.

El Arzobispado de Washington decidió que Bowdern haría el exorcismo, el cual tendría que ser en secreto y anotar todos los detalles en un diario.

El de 10 de marzo de 1949, ambos hablaron y rezaron el rosario con Roland. El adolescente parecía tranquilo, pero cuando lo dejaron solo, empezó a gritar por ayuda.

Le habían aparecido dos cortes en forma de cruz en sus antebrazos y un gran librero de 25 kilos había sido movido para bloquear la puerta mientras su cama se sacudía.

El exorcismo de Roland Doe

El exorcismo real que inspiró la película «El Exorcista»

El 16 de marzo de ese año, Bowdern empezó a practicar el exorcismo durante la noche.

«Yo te ordeno, espíritu impuro, seas quien seas, junto con todos tus asociados que han tomado posesión de este siervo de Dios, que, por los misterios de la Encarnación, Pasión, Resurrección y Ascensión de nuestro Señor me digas mediante alguna señal tu nombre, el día y la hora de tu partida…»

Después de recitar esas palabras, 2 arañazos cruzaron la garganta, los muslos, el estómago, la espalda y el rostro de Roland.

En su pecho se marcó la palabra «infierno» y en su zona púbica la letra X y la palabra «ir». En la siguiente sesión, el sacerdote le preguntó al demonio su nombre, y este volvió a marcar la palabra «rencor» en su pecho.

Mientras el ritual continuaba, Roland se volvía más violento. Gritaba en voz ronca, reía a carcajadas, insultaba y maldecía al oír las plegarias. En los pocos momentos de calma proyectaba un aura siniestra que los exorcistas llaman «El roce de satanás».

El 18 de abril, después de que el joven fuese ingresado en el Hospital de los Hermanos de los Pobres de Saint Louis, se llevó a cabo la última sesión.

Los expertos colocaron una estatua del arcángel San Miguel derrotando al dragón, antes de que el padre Bowdern pronunciaras las últimas palabras del exorcismo.

A los minutos, Roland exclamó con una voz diferente, limpia y profunda:

«Satanás, Satanás, soy San Miguel y te ordeno a ti y a los otros espíritus malignos que abandonéis el cuerpo en nombre de Dominus, inmediatamente, ¡ahora, ahora, ahora!».

El chico se sacudió violentamente antes de detenerse abruptamente. Éste dijo, al fin y con toda calma: «Se ha ido».

El fin de la pesadilla

El exorcismo real que inspiró la película «El Exorcista»

A la mañana siguiente, comulgó en la capilla del hospital y por la tarde durmió una larga siesta. Y cuando despertó, no recordaba nada de lo sucedido.

Cuando Roland, se marchó del hospital, la habitación se clausuró. El diario se guardó en un cajón con llave, el cual se dio a conocer apenas en 1978.

Roland Doe aseguró que vivió una vida tranquila después del suceso. Se casó, fue padre de 2 hijos, ejerció un empleo gubernamental y se radicó en Maryland. Siempre se negó de plano a relatar o lucrar de su historia.

William Peter Blatty, mientras continuaba estudiando literatura en la Universidad jesuita de Georgtown, leyó un artículo en The Washington Post la noticia. 20 años después de investigar el hecho y cambiar, a petición del padre Bowdern, la identidad Roland por la de una niña, escribió «El Exorcista».

El libro sirvió de inspiración para de la película más aterradora de la historia. La primera en su género en ganar un premio Oscar, además de una fama llena de maldiciones y sucesos misteriosos.

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Fuente: Ufo-Spain/a>

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