Hablemos del precio de Bitcoin. ¿Qué está pasando en este momento? ¿Quiénes están ganando? ¿Los toros o los osos? Reflexión. No predicción.

El año pasado terminó en una nota pesimista. Y este año comenzó igual. Sin embargo, de pronto, la inflación registró una leve mejoría. Lo que causó una resurrección del optimismo. El optimismo se vuelve causa de optimismo. Y la emoción es causa de emoción en una montaña rusa de esperanzas e ilusiones. El precio de Bitcoin, últimamente, ha roto varias resistencias de importancia. Entonces, el miedo se ha convertido en codicia en cuestión de horas. ¿Qué pasará? ¿Seguirá subiendo? ¿Volverá a bajar?

Hace un par de semanas, prácticamente, todos los pronósticos señalaban hacia abajo. Y ahora esto. Por fin, los alcistas ven vida. Claro que, cuando esto ocurre, en las redes, no siempre se acepta el alza con humildad. Ya algunos están hablando de un retorno al ciclo alcista. O sea, máximo histórico en un par de meses. Y fiesta. Pero a veces un café es un café. No todo avance termina con un feliz para siempre. Es un error irse de bruces a los primeros de cambio.

¿Acaso se trata de una trampa para toros? Muy probable. Sin embargo, tampoco podemos descartar la posibilidad de que el mínimo de este ciclo ya quedó atrás. Lo que sí es mucho más difícil de lograr es una recuperación al estilo del 2020. El mejor escenario es un estancamiento eterno entre $17-30K a la espera de que la política monetaria finalmente dé finalmente un giro. Pero ese giro se podrá dar después de que se cumpla la meta de inflación (2% interanual). Pero este no es un asunto para este semestre. Todavía falta mucho camino por recorrer.

Por supuesto, los milagros existen. Lo probable no siempre sucede. Hay también que darle el beneficio de la duda a lo muy excepcional. A primera vista, uno podría asumir que las condiciones geopolíticas y macroeconómicas no están dadas por un boom especulativo comparable al boom del 2020. Pero, en este mundo, el futuro no está escrito. A final de cuentas, aquí puede pasar cualquier cosa. Bueno, que pase lo que tenga que pasar.

Las instituciones están en modo cautela. Y los minoristas solos no tienen la fuerza suficiente para impulsar un boom especulativo únicamente por convicción sin el apoyo de la Reserva Federal. ¿Y la liquidez? Con la posibilidad de una recesión a la vuelta de la esquina, los minoristas se están quedando sin dinero. Y los principales bancos centrales están retirando agresivamente la liquidez con una política que busca reducir la demanda. ¿De dónde saldrán tantos compradores?

Después de los estímulos monetarios más grandes de toda la historia, el precio de Bitcoin logró su máximo histórico actual. Pero eso no fue de un día para otro. Tomó tiempo. ¿Es probable superar ese mismo máximo histórico en menor tiempo en condiciones tan distintas? Francamente, los números no dan.

Repito. Los milagros sí ocurren. Pero no podemos diseñar una estrategia de inversión sobre la fe en los milagros. Lo más sensato es construir pronósticos con expectativas racionales. Lo que aquí estamos afirmando es que no podemos hacer una copia y pega de la gráfica. El 2023 no será otro 2020-2021. Es cuestión de matemáticas. El mercado no se comportará igual durante una política monetaria flexible que durante una política monetaria de endurecimiento. Obvio que el suministro de dinero tiene un efecto en las valoraciones. Eso no lo podemos ocultar con un dedo.

El comprador piensa que el precio va a subir. El vendedor piensa que el precio va a bajar. Tenemos un pronóstico optimista por un lado y un pronóstico pesimista por otro. Pero, para hacer estas proyecciones, es necesario realizar un estudio de la demanda. Realizar un estudio de la demanda sin tomar en cuenta la liquidez no es lo más inteligente del mundo. Una cosa va unida a la otra. En el mundo de las inversiones, la fe sola no basta. Se necesita también tener el dinero. La fe y la fuerza.

Hay un error cognitivo muy común entre los minoristas que es el combustible principal de los rallies de etapa bajista. El concepto de “barato”. La cosa va así. El activo ha bajado mucho de precio. Por ende, “barato”. Lo que automáticamente se interpreta como una señal de compra. Cuando muchas personas piensan del mismo modo, esta noción puede causar un alza (temporal). Esa alza confirma el optimismo. Entonces, esa confirmación trae más optimismo. Se forma un ciclo de autoconfirmación. En ese momento, el mercado se vuelve irracional. El mercado se aleja cada vez más de la realidad. Pero, tarde o temprano, llega la corrección. Con mucha frecuencia, esta corrección llega de manera violenta.

La pregunta: ¿Por qué se piensa que el precio va a subir? Siempre se debe tener una justificación para comprar. La demanda va a subir por esto. La demanda va a subir por aquello. El inversor debe mirar al futuro. El mercado no es bueno o malo. El mercado va para mejor o para peor. Eso quiere decir que lo más importante es la demanda de mañana. “Barato” es el momento antes de un aumento de demanda. O sea, no toda caída es una oportunidad de compra. Y no toda alza es el comienzo de la recuperación. ¡Ojo!

¿Este es el piso? Ah, esa es una pregunta mucho más complicada. Porque este mercado puede oscilar de manera muy errática. La duda y la incertidumbre generan mucha volatilidad. Y la volatilidad va para arriba y para abajo. Ahora estamos en plena racha optimista. Sin embargo, esto dura hasta que dure. Cualquier revés puede causar una nueva caída. Así es esto. Las falsas promesas son el pan nuestro de todos los días durante una etapa bajista. El piso normalmente se decreta en retrospectiva. En el calor del momento, es muy difícil reconocerlo.

Las personas se emocionan, porque las alzas son emocionantes. Entonces, el cambio de sentimiento es normal. Los comentarios y las preguntas no paran últimamente, porque las alzas despiertan la codicia. Es normal. Pero ese fenómeno tan normal es tan propio de una trampa para toros como de un piso. Es importante tomar en cuenta que ambos escenarios entran dentro de lo posible.

¿Qué hacer? Como siempre. Sopesar los riesgos y las oportunidades. Pronosticar desde la probabilidad. Y siempre gestionar el riesgo en caso de que nuestro pronóstico no se cumpla. ¿Qué pasa si mi pronóstico no se cumple? ¿Cómo se verá afectado mi estilo de vida? ¿Podré  cumplir con mis deudas y compromisos? Esto aplica tanto para los largos como para los cortos. Son tiempos de mucha volatilidad e incertidumbre, aquí cualquier cosa puede pasar. Tomar las previsiones necesarias. Prudencia, sensatez, paciencia, y gestión. 

Aclaración: La información y/u opiniones emitidas en este artículo no representan necesariamente los puntos de vista o la línea editorial de Cointelegraph. La información aquí expuesta no debe ser tomada como consejo financiero o recomendación de inversión. Toda inversión y movimiento comercial implican riesgos y es responsabilidad de cada persona hacer su debida investigación antes de tomar una decisión de inversión.

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